Yupanqui 100 años

El 31 de Enero de 2008 se cumplirá el centenario del nacimiento de Atahualpa. Por tal razón la Fundación Atahualpa Yupanqui ha desarrollado un programa integral de actividades destinado a conmemorar su natalicio. Este Programa de protección integral del patrimonio cultural argentino, abarca no solo acciones de resguardo y divulgación de la obra yupanquiana y de los bienes vinculados a las manifestaciones culturales vernáculas de Argentina, sino también, intenta la protección del Cerro, la comarca que él tanto amó y en la cual la FAY se integra. El Programa reconoce su espíritu en las palabras del propio Yupanqui : “Para saber adónde se va hay que saber de dónde se viene”Como acción de planificación aspira a una reconstrucción y proyección imaginativa, al desarrollo de temas de argentinidad en función de la educación y a la generación de actividades complementarias que desempeñen un papel importante como plan de la comunidad, sustentándose en las tradiciones, en su patrimonio y en la oportunidad como atributos esenciales para su éxito.
El Programa parte de considerar el desarrollo de sus acciones en un tiempo relativamente prolongado, que permita establecer objetivos, lograr metas y medir resultados. Para ello se han establecido diez años y se ha asimilado el Programa a las prácticas agrarias, con tiempos de labranza, de siembra y de cosecha. Porque Yupanqui es ante todo, un paisano, es ruralidad y ésta es agricultura y como ella, Yupanqui 100 Años, busca mejorar la calidad del suelo y obtener los mejores rendimientos. Labranza: el período inicial, 2006 –2008, representa el laboreo del suelo anterior a la siembra. En nuestra metáfora también el suelo se afloja, airea y mezcla, lo que facilita el ingreso de agua, la mineralización de nutrientes y la reducción de plagas. Para los yupanquianos el año 2006 es entonces, un año de labranza. Porque los yupanquianos somos sembradores desde siempre. Y como sembradores sabemos, que no todas las tierras tienen igual fertilidad, que las lluvias beneficiosas no siempre llegan y que muchas veces debemos contentarnos con el riego de nuestro sudor y de las lágrimas de la emoción.Emoción y no dolor, porque la cosecha nunca es magra. Y esto es y será siempre así, porque la semilla de la que disponemos es inmejorable. La semilla de la obra de Yupanqui se alimentó en lo profundo de nuestra tierra y en lo más hondo de la sensibilidad de la gente, indios, mestizos y criollos capaces de leer en el único y ejemplar libro del Universo. De ellos nacieron la sabiduría que no tiene tiempos, que no ocupa lugar, que no necesita del mercado, pues se manifiesta de generación en generación, de región en región, en la simple copla popular, diamante de la cultura, si lo hay.Hoy anunciamos el 2006, año de labranza. Luego vendrá el de la siembra y, cuando todo esté listo, el de la cosecha.
Siembra: el 31 de enero de 2008 daremos inicio a esta etapa esparciendo desde Cerro Colorado semilla y grano. Volcando la edición de la obra completa de Don Ata en su aspecto de palabra y de música, en sus testimonios, en los testimonios de las personas que lo han tratado y de los artistas que lo interpretan aquí y en todo el mundo. Ese año dedicaremos también un homenaje especial a Nenette (Antoinette Paule Pepin), su esposa, compañera inseparable y coautora, bajo el seudónimo de Pablo Del Cerro, de algunos de los temas más famosos, como Luna tucumana, El Arriero, Chacarera de las piedras. Ese año será también el centenario de su natalicio.Esta siembra deseamos terminarla antes de que la Patria cumpla su bicentenario. Proponemos, como Lugones en el siglo pasado y Hernández en el anterior, un modelo de nacionalidad basado en los valores tradicionales locales pero sin héroes ni tiempos heroicos, sin elites ni legitimaciones. Proponemos una redefinición de identidad basada en el trabajo, en el afecto, en la educación y en la creación. Proponemos una identidad cuya visión pueda constituirse en un escenario de diversidad, fruto de la contribución colectiva de los pueblos por medio de sus lenguas, imaginarios, tecnologías, prácticas y creaciones. Proponemos una identidad sustentada en la libertad, en la fraternidad y en el amor a la tierra.
Cosecha : la cosecha la haremos cuando los chicos argentinos sepan del indio y de la Pachamama, cuando el campo e Internet generen sensibilidades, emociones y vivencias intensas, con innovación pero con conocimiento profundo de nuestra tradición. Cuando los chicos sepan de Borges y de Hernández, conozcan a Yupanqui y escuchen el viento...Cuando cada argentino sienta que:
“Patria es la tierra donde se ha sufridoPatria es la tierra donde se ha soñadoPatria es la tierra donde se ha luchadoPatria es la tierra donde se ha vencido” (Leopoldo Díaz)... A la pobreza, a la ignorancia, a la exclusión y a la indiferencia.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

que tal!la verdad que esta muy bueno el informe sobre atahualpa!!!!espero seguir encontrando informes como este..gracias
chau
mariano